sábado, 19 de noviembre de 2011

El prisionero del cielo

Y ahora me siento a escribir sin ganas, con dolor de cabeza y los ojos anegados en lágrimas que pugnan por salir con más fuerza de la que yo siento para evitar tal desahogo.

Seguramente, hay quien dirá, que mi estado de animo no debería ser tal, pero para mi el motivo que me lleva a ello es de una gran importancia y ha tenido una gran relevancia en mi vida.

He finalizado el tercer libro de la saga “el cementerio de los libros olvidados” "El prisionero del cielo" escrito por el gran novelista Carlos Ruiz Zafón, y como siempre hacen todas sus novelas, me ha dejado un enorme agujero en el corazón y un gran sentimiento de perdida y mal estar. Quiero aclarar, a aquel que pueda leer mis palabras, que el libro me ha emocionado, gustado y reencontrado con amigos que hechaba de menos, por ellos quiero dejar claro que a pesar del dolor que siento, amo este libro.

En esta novela vuelve a aparecer mi adorado y siempre estimado Daniel Sempere, el ocurrente y delirante Fermin Romero de Torres, y el escritor David Martín sumido en su locura y vendetta personal. 
En ella podemos recordar sucesos de “La sombra del viento” que pueden arrancar sonrisas, llantos y melancolía. Yo por mi parte he aprendido a querer todavía más, y ha temer por Daniel Sempere, mi gran compañero de soledad en las noches en la que mi propia vida me ahoga y su vida me llena de sentimientos que yo creo olvidados en mi persona.

No quiero desvelar la historia que este libro esconde, y cada una de sus palabras son importantes para continuar la trama. Todo puede ser considerado como un adelanto de su desenlace, nada pasa desapercibido y si conoces, como yo creo conocer, la mano que escribe las palabras sabrás que puede deparar el futuro de estos personajes.

Decir que el final, como podéis imaginar, me ha dejado destrozada y con un terror horrible de como continuará hasta el punto de dejarme sin ganas de tocar un libro en algún tiempo. Las lágrimas se suceden sin dejarme pararlas, y no se como acallar el sentimiento de pena que me inunda por dentro. Solo me queda esperar a que en unos pocos años mis temores sean inciertos, que solo sea preocupación por alguien que se aprecia aunque no sea real, y que el final de la saga no arranque de mi más lágrimas que sean de desesperación, que las próximas lágrimas que caigan por Carlos Ruiz Zafón sean de alegría y felicidad y que me sienta llena de dicha.

A pesar de mi temor de coger un libro en mis manos, no voy a dejar que el miedo me gane y comenzaré a leer algún libro que me llene de banalidades y que me quite de encima la angustia y el anhelo. 

Puntualizar solo un dato más, a todos aquellos que hayáis leído “El juego del ángel” y que penséis que este no os pueda gustar, leerlo porque os abrirá los ojos y entenderéis el porque es tan delirante su segunda novela.

Ja ne!

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