jueves, 25 de julio de 2013

Explosión de placer

Adoro tus brazos, fuertes largos y acabados en esas preciosas manos de dedos largos y estrechos como el mejor de los pianistas. Me estremezco cuando me miras con esos ojos azules, similares al cielo más despejado, con el brillo del sol  y cada uno de sus reflejos. Tu sedosa cabellera larga y oscura hace estremecer cada centímetro de mi piel y solo quiero cogerla entre mis dedos y tirar de ella, abriendo paso a tus labios perfectos, rosados y suaves. Quiero que acaricies con ellos cada parte de mi. Adoro morder tu mandíbula, sentir esa incipiente barba que arreglas con pericia cada mañana para que quede una perfecta perilla en el centro.
Me desestabiliza que tengas la fuerza y altura suficiente para que me cojas por la cintura para poder besarte y de un salto rodear tus cadera y clavar en el centro de mi cuerpo tu más que apreciado poder masculino. Ese que me da calor y me hace derretirme.
Quiero besar cada parte de ti, pero sobre todo quiero que tu me beses, me abraces, me hagas sentir las mil mariposas que revolotean en el estomago, y no por estar enamorada, sino por querer sentir el mayor de los orgasmos cuando te entierres en lo más profundo, arrancando de mi garganta los gemidos más escandalosos. Quiero que tapes mi boca con esas preciosas manos y que te acerques a mi rostro con los ojos brillantes de expectación y des un beso sobre tu mano, que sigue sobre mis labios. Que absorbas mis suspiros. Que quieras deshacer cada parte de mi cuerpo y volverlo astillas. Que la lava fluya por dentro y en una explosión de lujuria hagas de mi una mujer, y yo hacer de ti un hombre. Quiero que juntos toquemos el cielo, descendamos al infierno, nos abrasemos y con la mas lenta de las ascensiones volvamos a precipitarnos en el mismo centro del universo. Convertirnos en una supernova y explotar haciendo que mil estrellas corran entre nosotros.


miércoles, 24 de julio de 2013

pérdida de cordura

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Sus caricias te envuelven y te enloquecen. Te hacen sentir el único ser sobre la tierra y nada tiene importancia en aquel momento, excepto sus manos en tu cuerpo. Esas sensaciones son el maná de la felicidad, del placer y la lujuria.
El cuerpo vibra con cada roce. Sus dedos viajan por tus hombros descubiertos, acariciando cada célula de tu piel, despertando y hormigueando el órgano más erótico y extenso que recubre tu cuerpo. Todo reacciona a su paso y tus pechos se yerguen atentos a cada paseo de aquellas maravillosas manos suaves y grandes.
En ese momento reaccionas y te das cuenta de que no estáis realmente solos, de que estáis rodeados de otras personas que están en su propio universo. Bailan, hablan, beben, y tu casi pareces invisible ante aquellos ojos extraños. Te da una especie de seguridad y a la vez de verdadero éxtasis estar junto a gente desconocida haciendo cosas tan intimas y personales.
Vuestras bocas se separan y un gemido se escapa entre tus labios entre abiertos. Te mira, con esos ojos que te hipnotizan, y crees poder volar fuera de tu cuerpo. Te sonríe torciendo la comisura de la boca y al fin has caído en un infierno de lujuria.
Sus brazos rodean tu cintura y te atrae hacia su cuerpo entre chocando el centro de ellos. Y lo notas, lo sientes, duro, fuerte, grande y poderoso. Te hace sentir pequeña y vulnerable a su atracción.
El calor te vuelve a hacer gemir, y él trata de colar su lengua entre tus labios. Saben a cerveza y nunca habías creído que el sabor de esa bebida pudiera parecerte afrodisíaca.
Acaricia tus labios humedeciéndolos y capturas entre tus dientes el musculo juguetón. Tan delicioso como creías que podía estar. Y la lucha vuelve a empezar. Un combate por saber quien derrite a quien.
Una mano en tu pecho, acaricia tu pezón y eso consigue darte el valor suficiente, el coraje para alzar las manos, amarrarte a su nuca y enredar los dedos en su cabello mientras tiras de él y su cabeza cede.
Esta es tu ocasión de devorar con avidez la nuez de su garganta, succionar su piel y lamer cada gota de pasión. Besas el lateral de su cuello y mordisqueas su arteria principal. Huele tan bien que pierdes el norte y te da igual quienes te rodean, necesitas que sea tuyo.


sábado, 13 de julio de 2013

soledad transitoria

La soledad es algo transitorio y en muchas ocasiones voluntario. Es cierto que hay gente con más facilidad de hacer amigos que otros, de confiar, y de saber estar, pero también es cierto que existen las personas que están justo en el lado opuesto. Yo soy del segundo lado. Del lado de la desconfianza, no en los demás, en uno mismo.
Me cuesta estar en grupo, me cuesta creer que esas personas están a gusto conmigo, me cuesta creerme parte de ellos, siempre pienso que soy una intrusa y no tengo derecho a creer que también son "algo mio" que tal vez ellos ven en mí a una amiga... me cuesta.
Pero aún así no quiero perderlos, aunque a veces me sienta desplazada porque soy yo la que se introduce en su mundo de oscuridad, lloro y lo paso mal.
Siempre creo que ellos no tienen la culpa de mi desconfianza, que ellos estarían mejor sin mí. Que solo soy un maldito estorbo, pero sabéis? Otras veces pienso que me da igual, que tengo que dejar de pensar así... cuesta... pero cada día trato de trabajar un poco más en mi mente y en mi confianza y algún día conseguiré que todo lo que quiero se haga realidad.



Ja ne~~